09.09.26

“As long as we are habituated to needing something to hold onto, we will always feel this background rumble of slight unease or restlessness. Instead of asking ourselves, ‘How can I find security and happiness?’ we could ask ourselves, ‘Can I touch the center of my pain? Can I sit with suffering, both yours and mine, without trying to make it go away? Can I stay present to the ache of loss or disgrace – disappointment in all its many forms – and let it open me?’”

-Pema Chödrön-

La intimidad como el permiso de estar vistos en nuestra vulnerabilidad: en el compartir de las alegrías y los bajones, en la celebración de los logros y el fortalecimiento de nuestra fuerza propia. Cómo criaturas sociales, nunca debido reservada la intimidad solo para relaciones sexuales y románticas, sino algo para experimentar y gozar con cualquier vínculo de confianza.

El otro día me cortaron las rocas que subí por la tercera vez, para recordarme que soy viva, para quedarse con algo mío cómo recuerdo suyo, o para regañarme, quien sabe. Desde ahí vi los cangrejos mizontles (Cardisoma crassum), de los cuales se nombraron ese Pueblo Mágico. Tranquilos, tomando el sol, picando los bichitos para completar las proteínas de su desayuno. Corrieron cuando me vieron, como no me reconocieron ni recordaron que era originalmente su pariente también.

Tras todo el viaje, sentí que actuaba tal vez un poco egoísta, al mismo tiempo que me vi abandonar en varios momentos, para parecer flexible, para fluir, para complacer a las demás. Quizás porque ya andaba cansada, estresada de mi situación económica, y con la esperanza y querer de solo intercambiar mucho apapacho. Quizás.

Apenas voy entendiendo y liderando con mayor firmeza y directamente con mis limites, necesidades y deseos. Siento cada vez más honesta sobre mis propios patrones y la disciplina requerida para cambiarlos. Mientras me enfoco en identificar mis confines ahorita y cómo marcarlos mejor, me doy cuenta que ser confrontativa y concisa no sea siempre la manera más eficaz de comunicarse en este país, cultura o tampoco en este presente ya que enfrentamos todos una variedad de estresantes al nivel mundial.

Una y otra vez me está mostrando que la lección del momento es aprender escuchar mejor a mi intuición. No se trata de siempre planear con anticipación, ni de improvisar por completo. Existe entre los dos extremos una opción más sutil y equilibrada. Al saber cuándo será mejor tomar elecciones desde antes y los momentos en que puede soltar un poco el control y dejarlo fluir. Entre llegar y volver a Mérida de Oaxaca, me puso varias pruebas el universo. Me quitaron todos los funciones de mi celular, algo que no podía arreglar hasta que volví a casa; compartí especio después de estar mucho tiempo agusto en mi soledad; me llevó un collar el mar como ofrecimiento; asistí un performance artístico que me amenazó mi estabilidad y provocó ansias; llegué solita a las 23:00 al hostal en Oaxaca a una puerta cerrada, toqué por 10 minutos hasta que me abrió un huésped de buena onda; llegando tarde para mi vuelo y sin opción de documentar antes de la seguridad, me quitaron mi navaja, una crema nueva de arnica que compré de mi amiga, una botella de mezcal, el resto de mis hongos en un frasquito de miel, la salsa de mis tamales, champú y un aceite corporal y caro. Llorando, me dio mucha más alegría para llegar a Mérida que pensé. Y soy fuerte.

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Los recuerdos buenos que traigo y que me elevan hasta ahorita:

  • Cayéndonos de risa cada rato, imitando el sonido del pavo que escuchábamos tan cerca y tan lejos de nosotras fuera de la cabaña en las montañas del San José del Pacífico.
  • Nadando todas las mañanas en el mar de Mazunte, buceando para abajo y dejando que las olas nos llevan.
  • Una nadada por la noche, encontrándome de nuevo desnuda entre las estrellas, los acantilados, y el sonido de un viento fresco.
  • Los caminatas subiendo lomas y varios cerros para crecer bien bien el culo.
  • Cocinando juntas, creamos mágica con nuestras comidas ricas y sanas.
  • Conociendo algunas mujeres también fuertes y hermosas en nuestro camino.
  • Eligiendo para seguir juntas y resolver asuntos a través de algunas platicas difíciles para el bienestar de todas y para seguir creciendo y acompañándonos más adelante.

“If you can see a thing whole,” he said, “it seems that it’s always beautiful. Planets, lives… But close up, a world’s all dirt and rocks. And day to day, life’s a hard job, you get tired, you lose the pattern. You need distance, interval. The way to see how beautiful the earth is, is to see it as the moon. The way to see how beautiful life is, is from the vantage point of death.”

-Ursula K. LeGuin-