Recuerdos de mi primera vez en Cozumel…
Nunca en mi vida había visto tantos culos falsos, tanta cirugía, tantos cuerpos artificiales, incluyendo todos los años que vivía en el sur de California, una área bien famosa para preocuparse con los modos y obsesionarse con el plástico. Bolsas no: silicon dentro abajo de la piel, a huevo.
Grandes, tetas de melones con nalgas como la bola de un voleibol que jugaban allí en la orilla, unos pasos enfrente. Todos unidos en la fila hacía el alcohol gratis. Casi parecía una mirage, una alucinación de los afectos de una droga u otra. No nacimos así.