01.05.25

“¿Es una medusa o es plástico?” me preguntó. Nos acercamos para confirmar, cuando vimos que no solamente era una pieza de basura sino varias flotando por esa canal de agua: algunas arriba, otras más abajo, y más aún cruzando las boyas. “Que ironía,” comentó luego, “que Cozumel es un sitio conocido por sus esfuerzos de la conservación y la naturaleza virgin, para ver todo este desmadre tan cerca a la orilla.” Nadé un poco adelante para recolectar las bolsas suspendidas, arriba de un arrecife falso con quizás 10 cajas grandes de corales recién sembrados por algún proyecto de buceos.

Tenía miedo de alejarme mucho de las boyas cómo cruzan ahí mismo las lanchas y los barcos. De repente vi 2 o 3 medusas el tamaño de la mitad de mi mano, justo enfrente de mi cara, antes o tal vez al mismo tiempo que sentí los piquetes, y volví en chinga hacía el otro lado, manos llenas de basurita, ojos con lágrimas escondidas atrás.


10.31.24

¿Hay más que 1 realidad? Me preguntó el compa. Le contesté que no, aunque ahora dudo mucho la respuesta. Me parece cada vez más claro que vivimos todos dentro de nuestro mundo propio, cada uno con sus reglas y deseos influenciados por una mezcla única de factores.

Y cómo puede ser, que estuve encima de su mesa con un chingo de agujas puestas desde mi cabeza al ombligo, en las manos y los pies, con el humo de la moxa rodeándome por arriba y abajo, y al mismo tiempo volver a estar acostada en un barco espacial, girándome en un espiral infinito por la galaxia eterna, viendo brillar las estrellas tan bonitas atrás de mis ojos cerrados.

Está cada vez más claro que existimos entre dos mundos extremadamente opuestos: uno de sensaciones, placer, el físico, y el otro más inventado o filosófico: una colección de ideas y acuerdos que comparte la mayoría de nuestra sociedad corriente, las definiciones de belleza, valor, y el éxito, las restricciones puestas para prevenir nuestro derecho a nacimiento–una conexión íntima con la divinidad. Y dentro de este mundo más recién inventado, el capitalismo divide nuestra atención hasta nuestros propios seres entre varias cajas: trabajo, escuela, familia, amigos, y los personajes distintos que manejamos en las redes sociales.

Noté tal vez primero o con más certidumbre este salto de tiempo durante una clase de qigong este último año. Repetimos un movimiento circular, una mano dibujando un círculo enorme hacia la tierra, y después el cielo, la otra mano atrás de la espalda. Mis ojos seguían la mano en movimiento, pero no tan fluido cómo este brazo que se cortaba por el espacio, mi visión picada, cómo si fuera una grabación que alguien se la apagó y prendió sin parar. Algo parecido me pasó hace un mes en una bahía de paraíso en la orilla del continente y quizás al mundo como lo había conocido. La pausa y el regreso del tiempo, cómo si podría acelerar o expandirlo cómo deseaba, cómo si las leyes físicas del universo no estuvieran tan rígidas cómo pensábamos, sino algo más flexible que se podría doblar con gran intención o sin nada de consciencia, según sus gustos. Subí la mirada, y podía escuchar la risa de varias criaturas a la vez cercanas y lejanas que ya lograron escuchar el chiste de la vida más importante y bastante sencillo.

Muchos momentos me han sorprendido de repente encontrarme en cualquier situación dónde yo misma me había metido, preguntándome ¿cómo diablos terminé ahí, de esa manera especifica? Que ironía es para pasar tanto tiempo flotando, y ya por fin cuando empiezo a bucear, me sumerjo al mismo tiempo en la superficie del agua y del ser, para explorar cualquier misterio de las oscuridades al fondo, y recuperar lo que más significa, las lecciones y verdades del universo que nos parecía olvidar al entrar en estos cuerpos humanos.

Me regañaban de la niñez a la adolescencia por no escoger a una sola actividad. Supongo que lo veía cómo evidencia o con la preocupación de que no podía enfocarme, que no sabía cómo tomar responsabilidad o practicar constancia. Mucha presión para una persona tan chiquita. Hasta hoy en día cómo adulta, continuan con las mismas preguntas–¿por qué no puedes dedicarte a una sola cosa, por qué exiges tanto, por qué vives así tan diferente, siguiendo tus gustos, cambiándolo todo cada rato?

¿Y por qué todos los demás no puedan ver que tan ricas son las oportunidades que nos presenta este mundo: las varias actividades y habilidades para estudiar, aprender, experimentar? ¿Por qué se limitan a vivir dentro de una burbuja de lo familiar, sin intentar algo nuevo, probar los límites y la flexibilidad de sus cuerpos, mentes, y rutinas. No hay solo una manera, ni dos. La idea no es llegar a ser experto (una meta inalcanzable), sino jugar, estirarnos, y divertirnos mientras estamos aquí.