Una oda a las nubes,
que cruzan arriba con todos los colores del arcoiris.
Usualmente en las mañanas están esponjosas,
reflejando el sol brillante alrededor, un esbozo perfecto de luz.
Flotan allí con un gran poder amenazado,
y también cómo un alivio posible de bloquear parte del sol fuerte para ofrecernos un poco de paz y sombra.

En las tardes de la temporada corriente, se convierten en grises, embarazadas con agua, la vida más preciosa y valiosa.
Y a veces, cubren completamente el cielo,
cómo una sábana de algodón creando un clima fresco.
En las noches tempranas, los colores empiezan lentamente a cambiar. Y de repente, se van mucho más rápido, apareciendo naranjas, rosadas, moradas. Un árbol de los dioses con flores mágicas, sus esencias viajando y mezclando juntos para crear la más bonita pintura.
Las formas también se transforman, desde cuerpos pequeños e individuales a un entendimiento compartido. El agua del mar llegando a la orilla, para hallar la arena en líneas a través del cielo.
Cómo estuviera alguien con un rastrillo de jardín, limpiándose hasta una imagen más ordenada. Y aunque es un trabajo meditativo, hay que hacerlo con prisa, porque en ese momento, el sol ya está en el proceso de bajar.