La casa de esperar es grande, ubicada en un tipo de limbo entre nuestro mundo y algo más espacial. Está llena de telarañas y falta luz a pesar de las varias ventanas. Mientras queda un misterio cómo entraron las personas que se encuentran allí; después de entrar, es casi imposible salir. Uno se puede encerrar dentro por semanas, meses, hasta años sin darse cuenta cuánto tiempo ha pasado desde que llegaron. Un portal.
Embrujada por tantos recordatorios de todas que pasaban y influyeron el espacio con sus rutinas y energía únicas. Las esperan por una variedad de razones, algunas por amor, por trabajo, o tal vez por una situación más agradable. Hay algunas que nunca habían manejado su escapa.
Un joven que vive en esta casa permanece sentado enfrente de su computadora, jugando con inversiones, con cartas, prefiriendo platicar por la máquina que con otros de su especie. Por noche y día, su pantalla crea un foco de luz azul y brillante, transformándose a una fantasma vida, su piel reflejando como hace la luna con el sol. Sale y baja las escaleras solamente para comer e irse al baño.
Intentó de llegar a su departamento, pero una flojera bien fuerte se le abrumó y de repente, no podía salir de la cama. El mismo aire poniendo su propio hechizo hacía cualquiera persona que se atreve a entrar.
Su estufa y horno desaparecieron los dos. Meses después, los encontró debajo de una montaña de cositas en el patio de una tía. El polvo que se coleccionó fue impresionante. Los limpiaron allí afuera, con el perro gerente, supervisando todo el proceso, a lo mejor entretenido por las fuerzas de los humanos que suelen limpiar cosas que, tarde o temprano, se ensuciarán de nuevo.
No fue siempre así, me aseguró el mayor. Antes, contrataron una señora para organizarse cada semana. Me contó que la familia también tenía varios recuerdos bonitos dentro de esas paredes, compartiéndome algunas anécdotas e historias cuyos detalles estaban borrosos como los rostros en fotografías antiguas.
Justo como se puede descuidar a una relación, o la apariencia, o la salud, la misma casa se iba disminuyendo poco a poco hasta una forma completamente diferente y no reconocible por la cosa que era antes. Hasta poco a poco, olvidaron su forma pasada o cómo exactamente mejorarlo desde ahí y cruzar al otro lado.