01.05.25

“¿Es una medusa o es plástico?” me preguntó. Nos acercamos para confirmar, cuando vimos que no solamente era una pieza de basura sino varias flotando por esa canal de agua: algunas arriba, otras más abajo, y más aún cruzando las boyas. “Que ironía,” comentó luego, “que Cozumel es un sitio conocido por sus esfuerzos de la conservación y la naturaleza virgin, para ver todo este desmadre tan cerca a la orilla.” Nadé un poco adelante para recolectar las bolsas suspendidas, arriba de un arrecife falso con quizás 10 cajas grandes de corales recién sembrados por algún proyecto de buceos.

Tenía miedo de alejarme mucho de las boyas cómo cruzan ahí mismo las lanchas y los barcos. De repente vi 2 o 3 medusas el tamaño de la mitad de mi mano, justo enfrente de mi cara, antes o tal vez al mismo tiempo que sentí los piquetes, y volví en chinga hacía el otro lado, manos llenas de basurita, ojos con lágrimas escondidas atrás.