01.18.21

Sobre los días festivos al fin de diciembre, fui a visitar a mi familia en San Diego. Estaba extraña ver a ellos con distancia, afuera y sin abrazos ni toque. Algunos amigos y yo fuimos a la playa la próxima tarde, donde pertenecemos profundamente a todos. 


A partir de ahí, un amigo y yo compramos burritos y conducimos hasta una montaña en Apple Valley para dormir. En la mañana, fuimos abajo a los aguas termales. Fue tarde cuando finalmente los nubes empiezan a viajar más cercos, cruzando afrente de la luna y trayendo un aíre frío. Las lluvias llegaron pronto y transformaron a granizo en la medianoche, haciendo mucho ruido en la tienda. Al despertar, las montañas eran cubiertos en nieve, sombreritos para todas de sus cabezas, asomando por encima, quieta y pacífico en la luz suave. Nosotros crujimos hasta el camión a través del hielo, crujiendo agradablemente bajo pie. 

Miramos el mapa para decidir dónde iríamos después. Una plática corta y manejemos otra vez hacia la noche. Llegamos a Arizona y un camino muy agitado que nos guía para arriba. Me gustaba mucho despertarme en un espacio y escenario nuevo, cada mañana experimentando una sorpresa verdadera a la belleza de nuestro mundo natural. Nunca podría recordar ver rocas más rojas y grandes con tanta detalle, y el café nunca ha sabido tan delicioso que alrededor de los cerros, las torres de teléfonos estrechando a través del cielo.

 

En otro camino mucho más difícil que lo del día pasado, tuvimos que bajarnos por cuerdas las rocas grandes. De repente, mi pie se cayó y el otro columpió para arriba cerca de mi cara. No pude controlar mi risa, solamente resultado un corté pequeño en la mano izquierda. Seguimos al fondo y después de filtrar y llenar las botellas con agua del río, descubrimos un sauna adentro de una cueva, con agua caliente vertiendo poco a poco para abajo. Las áreas donde se cayó el agua estaban naranjas, afectados por los minerales varios. 

Desnudos como habíamos nacidos, empezamos hacia la cima en las cuatro o cinco pozas de agua caliente. Por un desafío, descendimos para bucear al río de Colorado, un río de invierno. Una pareja nos miraban de otra poza cercana, riendo alegremente. Rápidamente, volvemos a agua caliente donde quedamos un rato, observando la transición silenciosa entre de día y noche. Eventualmente, detrás de una sombra de una montaña llegó la luna llena y brillante. Era totalmente perfecto, aunque se pusimos nerviosos para regresar sin mucha luz y con el pesado nuevo con las botellas de agua potable. Por la suerte de nuestra diosa de la tierra, nos conduje por los cañones oscuros, encima de las rocas, (logrando caminar por el borde de una roca furtiva en particular, dañé un poquito al mismo mano izquierda otra vez) y por la cama seca de un arroyo antiguo. 

Mucha magia ambas buena y malvada escondidas en esos rincones. La energía de los espíritus estaba palpable y tenía gratitud en ese momento de no ser la única persona viva por allí. Aunque mi cuerpo estaba cansada, el paseo me dio vigor. Mi mente estaba totalmente despierta, con pensamientos claros y vivos. Celebré después con una cerveza y comida deliciosa de un restaurante italiana.

Continuamos la tradición de manejar por el oscuro. En la noche vieja, reflejemos en el año pasado y compartido de las intenciones y metas para el año que viene. Bailamos un poco para mantener calientitos contra de la noche fría, y estuvimos durmiendo antes de medianoche. 


Volvimos a la ciudad la primera mañana de 2021, rejuvenecidos por la naturaleza y una oportunidad de escapar, disfrutar y reorientar. ¿SI LA VIDA NO ES SOBRE DESCUBRIENDO MANERAS NUEVAS PARA AVENTURAR Y EXPLORANDO TIPOS DIFERENTES DE PLACER, QUE ES?

Leave a Comment