09.26.21

Una oda a las nubes,

que cruzan arriba con todos los colores del arcoiris.

Usualmente en las mañanas están esponjosas,

reflejando el sol brillante, una perfecta aureola de luz.

Flotan allí con un gran poder amenazante,

al mismo tiempo que traen la posibilidad de un alivio

en su bloqueo parcial del sol fuerte

ofreciéndonos un poco de paz y sombra.

En las tardes de esta temporada, se convierten en grises, 

embarazadas con agua que sostiene tantas vidas preciosas y valiosas.

A veces, crecen tan grandes que cubren completamente el cielo,

cómo una sábana de algodón tirado arriba, creando un clima más fresco.

Por las noches tempranas, los colores empiezan lentamente a cambiar,

y de repente, mucho más rápido, apareciendo naranjas, rosadas, moradas. 

Las formas también se transforman, desde cuerpos pequeños e individuos a un entendimiento compartido.

El agua del mar que llegue a la orilla para jalar la arena en líneas a través del cielo.

Cómo estuviera un jardinero con rastrillo, limpiándose su imagen hasta que queda más ordenada. 

Y aunque sea un trabajo meditativo, lo hace con prisa, cómo ya está metiéndose el sol para dormir.